27.10.2021 - ETH Zürich

Las catequinas del té verde favorecen el estrés oxidativo

El deporte y la reducción de calorías tienen un efecto similar

El té verde se considera saludable y prolonga la vida por su alto contenido en antioxidantes. Los investigadores de la ETH de Zúrich demuestran ahora que estos ingredientes tienen un efecto diferente al que se suponía hasta ahora.

Hace tiempo que se sabe que el té verde es beneficioso para la salud. En particular, se dice que las catequinas que contiene, llamadas ECG y EGCG, tienen un efecto de prolongación de la vida. Las dos sustancias pertenecen al grupo de los polifenoles. Se consideran antioxidantes que contrarrestan o previenen el estrés oxidativo en el organismo causado por los agresivos radicales de oxígeno.

Hasta ahora, las investigaciones suponían que las catequinas neutralizaban los radicales de oxígeno y, por tanto, evitaban el daño a las células (o al ADN). Los radicales de oxígeno se producen, entre otras cosas, en el metabolismo, por ejemplo durante la producción de energía en las centrales eléctricas de las células, las mitocondrias.

Investigadores de la ETH, dirigidos por Michael Ristow, catedrático de Metabolismo Energético del Departamento de Ciencias de la Salud de la ETH de Zúrich, junto con colegas de la Universidad de Jena, han estudiado ahora el mecanismo de acción de las catequinas en el nematodo C. elegans. Y han llegado a una conclusión diferente, aparentemente paradójica: las catequinas del té verde no suprimen el estrés oxidativo, sino que lo promueven.

Mayor estrés oxidativo a cortoplazo

En un estudio que acaban de publicar en la revista científica "Ageing", demuestran que estos polifenoles del té verde aumentan primero el estrés oxidativo a corto plazo, lo que posteriormente aumenta la capacidad de defensa de las células y del organismo. De este modo, las catequinas del té verde ayudan a los nematodos alimentados con él a vivir más tiempo y a estar más en forma.

"Los polifenoles y las catequinas del té verde no son, por tanto, antioxidantes, sino prooxidantes que mejoran la capacidad de defensa del organismo, de forma similar a una vacuna", explica Michael Ristow, responsable del estudio.

Sin embargo, este aumento de la capacidad de defensa no se produce a través del sistema inmunitario, sino a través de la activación de genes que producen ciertas enzimas como la superóxido dismutasa (SOD) y la catalasa (CTL). Estas enzimas inactivan los radicales libres de oxígeno de los nematodos, por lo que son prácticamente los propios antioxidantes del organismo.

El deporte y la reducción de calorías tienen un efecto similar

El hecho de que este mecanismo desempeñe un papel no es sorprendente para Ristow. Su grupo de investigación ya pudo demostrar en 2009 que el efecto promotor de la salud del deporte proviene del hecho de que las actividades deportivas aumentan el estrés oxidativo a corto plazo y, por tanto, mejoran los mecanismos de defensa del organismo. El mismo efecto se produce también cuando se comen menos calorías, lo que se ha demostrado varias veces en animales. Los ratones con una dieta reducida en calorías crecen más que sus congéneres alimentados con comida normal y alta en calorías. "Por lo tanto, me pareció lógico que las catequinas del té verde tuvieran un efecto similar".

Según Ristow, las conclusiones de este estudio pueden trasladarse bien a los humanos. Los procesos bioquímicos básicos que los organismos utilizan para neutralizar los radicales de oxígeno se conservan en la historia evolutiva y están presentes desde la levadura unicelular hasta los seres humanos.

Té verde sí, concentrados no

El profesor de la ETH también recomienda beber té verde a diario, como hace él mismo. Por otro lado, desaconseja tomar extractos o concentrados de té verde. "A partir de cierta concentración, se vuelve tóxico", dice. Las catequinas en dosis elevadas inhiben la mitocondria hasta tal punto que se produce la muerte celular, lo que puede ser peligroso, especialmente en el hígado. Quienes consumen estos polifenoles en dosis excesivas corren el riesgo de dañar los órganos.

Los tés verdes japoneses son los que más catequinas contienen. Pero otros tés verdes también contienen cantidades suficientes de estos polifenoles. Sin embargo, el contenido de catequinas del té negro es mucho menor que el del té verde. La fermentación destruye en gran medida estas sustancias. "Por eso es preferible el té verde al negro", dice Ristow.

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