01.06.2022 - Universität Basel

Del envase a la comida: ¿qué sustancias nocivas hay en los envases de los alimentos?

Base de datos de sustancias químicas no documentadas anteriormente

Cajas de ensalada para llevar, lasaña en bandejas selladas y zumo de manzana en botellas de PET: nos encontramos con alimentos y bebidas envasados en todas partes. Una nueva base de datos muestra qué envases contienen sustancias nocivas que pueden transferirse a su contenido. También incluye los hallazgos de los investigadores de la Universidad de Basilea, que investigan moléculas de plástico que hasta ahora eran desconocidas o apenas conocidas.

Más de 3.000 sustancias químicas detectadas figuran en la base de datos del Foro de Envases Alimentarios. Un equipo internacional de expertos supervisó la ejecución de este proyecto de varios años y contribuyó a la creación de una base de datos de sustancias químicas no documentadas anteriormente que pueden entrar en los alimentos a través de los envases.

Entre ellas se encuentran los llamados oligómeros, moléculas compuestas por varios bloques de construcción (monómeros) que se utilizan en la producción de plásticos y que se forman como subproductos en el proceso. La Dra. Verena Schreier y el profesor Alex Odermatt, del Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Basilea, han colaborado en la inclusión de los oligómeros en la base de datos. Los dos toxicólogos moleculares y de sistemas estudian los plásticos y las sustancias nocivas que contienen y que acaban involuntariamente en los alimentos y las bebidas.

El principal problema de estas sustancias: "Es difícil buscarlas porque no se añaden deliberadamente, son subproductos inesperados", dice Odermatt. Como resultado, dice, tampoco está claro en qué concentración están presentes en los plásticos y si pueden liberarse. Por ello, los plásticos no se someten a pruebas para detectar estas sustancias y aún no se ha evaluado la seguridad de las mismas. Pero la base de datos está llamada a cambiar esta situación.

Oligómeros en los envases de alimentos y bebidas

Un ejemplo muy conocido es el tereftalato de polietileno (PET), que se utiliza a menudo como material de envasado. "Hasta ahora se han detectado unos 50 oligómeros en el PET", afirma Odermatt. Con su investigación en el proyecto ToxOligo, que cuenta con el apoyo del gobierno federal, Odermatt y su equipo quieren aumentar el conocimiento de estas sustancias concretas y sus efectos.

Muchos de estos oligómeros se encuentran en los envases y, por tanto, entran en contacto con los alimentos y las bebidas, que es como acaban en el cuerpo humano. "Muchas de estas sustancias ya se han detectado en humanos", afirma Odermatt. Aunque el reglamento REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas) de la UE sirve de base política para tratar las sustancias químicas, sólo entra en vigor cuando se conocen las sustancias y los sistemas de ensayo correspondientes. "Después, depende de la industria garantizar que sólo las sustancias inocuas acaben en los envases de los alimentos", dice Odermatt.

Al toxicólogo no le sorprenden los resultados obtenidos hasta ahora: "Siempre ocurre que se lanzan nuevos productos antes de que se confirme su seguridad". Precisamente por eso es tan importante identificar estos subproductos y productos de descomposición, para poder tratarlos mejor, dice.

En el caso de los oligómeros de plástico, a menudo también ha sido técnicamente imposible detectarlos. Por ello, el equipo de Odermatt colabora estrechamente con el grupo de Farmacia Computacional del departamento para realizar simulaciones por ordenador antes de iniciar las pruebas in vitro.

Aclarar el efecto sobre la salud

"Con nuestro proyecto, todavía estamos en los inicios del descubrimiento de cómo actúan las sustancias oligómeras", dice Odermatt. Hasta ahora se suponía que se comportaban de la misma manera que los monómeros. "Se suponía que, al ser moléculas más grandes, les resultaba más difícil entrar en el cuerpo humano, o que se descomponían rápidamente en sus monómeros en el organismo, pero esto aún no se ha demostrado".

A medio plazo, el objetivo es claro: "Los plásticos que contienen sustancias nocivas para la salud podrían dejar de utilizarse", dice Odermatt, ya que podrían acumularse en el cuerpo o reforzarse entre sí. Los investigadores también reciben apoyo para su trabajo de los fabricantes de estas sustancias: "La industria aspira a que los productos sean reciclables o biodegradables".

Mientras tanto, la nueva base de datos FCCmigex sigue recopilando información sobre las sustancias químicas que entran en contacto con los alimentos y las bebidas. Hasta ahora se han detectado 1.976 sustancias químicas diferentes en los plásticos, como señala el artículo de los investigadores, publicado en la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition.

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.

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