Mejorar el sabor y la textura de las bebidas de avena
Un científico greco-sueco, finalista del Premio al Inventor Europeo 2026
La malabsorción de lactosa está muy extendida en todo el mundo, y estudios académicos publicados en Science Direct en 2025 estiman que hasta el 65% de la población mundial tiene una capacidad reducida para digerir la lactosa. Además, según la Comisión Europea, las personas no alcanzan las ingestas recomendadas de fibra alimentaria, lo que constituye un factor de riesgo para la salud. Esto ha impulsado la demanda de alternativas sin lácteos que cumplan las expectativas de sabor, textura, salubridad y uso cotidiano. Sin embargo, las primeras bebidas a base de avena a menudo se quedaban cortas debido a su consistencia heterogénea, su inestabilidad y su escaso rendimiento en aplicaciones como el café. La biotecnóloga Angeliki Triantafyllou desarrolló un proceso enzimático patentado que superaba estas limitaciones y permitía obtener bebidas de avena estables aptas para la producción a gran escala. Por este trabajo, ha sido seleccionada finalista en la categoría "Industria" del Premio al Inventor Europeo 2026 por un jurado independiente.
Superar los principales obstáculos de las bebidas a base de avena
La avena es una materia prima prometedora para alternativas lácteas nutritivas y digeribles, pero los primeros métodos de producción tuvieron dificultades para ofrecer un producto que los consumidores reconocieran como un verdadero sustituto cotidiano de la leche. Las bebidas de avena solían ser granulosas al paladar, a veces amargas y propensas a separarse al calentarse o almacenarse. Uno de los principales retos era aumentar la cantidad de proteína soluble sin degradarla, ya que las proteasas convencionales descomponían las proteínas en fragmentos más pequeños, lo que provocaba sabores desagradables, un oscurecimiento no deseado y una menor estabilidad durante el procesado a altas temperaturas.
Triantafyllou abordó esta cuestión mientras trabajaba en la empresa alimentaria sueca Oatly, donde desarrolló un proceso enzimático que combina enzimas deamidasas proteicas con amilasas para solubilizar la proteína de avena y degradar el almidón. A diferencia de muchas proteasas, las deamidasas modifican las proteínas sin romperlas, preservando su estructura y mejorando su sabor, color y estabilidad. La base de avena resultante tiene un mayor contenido de proteínas solubles, un aspecto más blanco y forma una espuma fina y estable, lo que la hace adecuada para usos como la preparación de café. Al permitir bebidas de avena estables y aptas para el uso cotidiano, la invención apoyó una mayor adopción de alternativas de origen vegetal y contribuyó a unos patrones de consumo de alimentos más sostenibles, ya que estos productos se asocian generalmente con un menor uso de recursos y un menor impacto medioambiental que los productos lácteos convencionales.
"Durante muchos años, el mercado consideró las bebidas vegetales como algo para personas alérgicas, no para la población en general. Pero esta versión para baristas era funcional, rendía bien y era sabrosa. Abrió un campo completamente nuevo. Llamó la atención sobre todas estas bebidas vegetales", afirma Triantafyllou.
Un gran avance enzimático para la producción de alimentos
Los trabajos se iniciaron en la Universidad de Lund a principios de los años 90, en colaboración con la Asociación Sueca de Agricultores, con el objetivo de encontrar usos de valor añadido para los subproductos de la avena. Al mismo tiempo, aumentaba en Suecia y en todo el mundo el interés académico por las intolerancias y alergias alimentarias, lo que apoyaba la investigación de alternativas a la leche de vaca. Triantafyllou se unió a la iniciativa, que más tarde se convertiría en Oatly, mientras completaba su doctorado en biotecnología y desempeñó un papel fundamental en el desarrollo y perfeccionamiento del proceso enzimático. Este proceso patentado se aplicó posteriormente a escala industrial, contribuyendo a que las bebidas de avena pasaran de ser un producto de nicho a una alternativa láctea ampliamente aceptada, incluidos productos específicamente diseñados para funcionar bien con café. Triantafyllou sigue trabajando en el desarrollo y perfeccionamiento de procesos enzimáticos a través de su empresa Cerealiq AB, centrada en las bebidas de avena y legumbres de alta calidad.
"Vivimos en un mundo cambiante, con más gente y menos recursos cada día. Necesitamos que nuestros sistemas básicos de producción de alimentos sean más inteligentes y eficientes. Este invento demuestra cómo puede aplicarse la ciencia a un campo aparentemente tradicional como la producción de alimentos", afirma Triantafyllou.
Angeliki Triantafyllou es una de los tres finalistas de la categoría "Industria" del Premio al Inventor Europeo 2026. Los otros finalistas de la categoría "Industria" son el ingeniero eléctrico suizo-griego Evangelos Eleftheriou y su equipo, por sus contribuciones al almacenamiento digital, y el inventor italiano Giuseppe Crippa y su equipo, por su método avanzado de producción de tarjetas de sonda. La Oficina Europea de Patentes anunciará los ganadores durante una ceremonia retransmitida en directo desde Berlín el 2 de julio de 2026. Además de las cuatro categorías de premios, el Premio Popular se decidirá mediante una votación combinada del público y el jurado independiente. La votación pública se abrirá el 12 de mayo de 2026 y se prolongará hasta la ceremonia del 2 de julio de 2026.
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