De púrpura a blanco, de liso a espinoso: diversidad genética de las berenjenas registrada por primera vez

Los hallazgos allanan el camino para variedades más robustas, adaptadas al clima y de alta calidad

02.01.2026
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Es morada, a veces blanca, a veces espinosa... y tiene muchas formas diferentes: la berenjena (también conocida como berenjena). Por primera vez, los investigadores han creado un catálogo completo de genes y rasgos de la berenjena. Sus hallazgos allanan el camino hacia variedades más robustas, adaptadas al clima y de alta calidad que garanticen el rendimiento de los cultivos a largo plazo y preserven la diversidad en la agricultura. En el estudio han participado científicos de Jülich junto con equipos de otros seis países. Sus hallazgos se han publicado ahora en Nature Communications.

Al descodificar el "pangenoma" -el conjunto completo de genes de todas las cepas de una especie- y el panfenoma, que es toda la gama de características externas e internas de una especie, la colaboración ha sido pionera en la creación de un conjunto de datos. Los datos muestran exactamente qué rasgos son genéticos y cuáles dependen del entorno. Esto permitirá una mejora más selectiva y acelerada de nuevas cepas, con mayor resistencia o mejores perfiles nutricionales. Todos los datos genómicos y muchas de las variedades investigadas se pondrán a disposición de la comunidad investigadora mundial.

La experiencia de Jülich en una colaboración internacional

El proyecto fue coordinado conjuntamente por el Prof. Dr. Björn Usadel, del Instituto de Bio y Geociencias - Bioinformática (IBG-4) del Forschungszentrum Jülich, el Prof. Dr. Lorenzo Barchi, de la Universidad de Turín, y el Dr. Giovanni Giuliano, de la Agencia Nacional Italiana de Nuevas Tecnologías. El equipo de Jülich se encargó de la secuenciación y de los análisis bioinformáticos centrales.

El proyecto comenzó con una colección de 3.400 variedades de berenjena, que los investigadores utilizaron para reconstruir la historia de domesticación de la planta en la India y el sudeste asiático y su expansión a través de las rutas comerciales árabes y chinas hacia Europa y Asia oriental. Esto reveló cómo se diversificaron las características durante la domesticación: las variedades procedentes de la India y el Sudeste Asiático conservaron el color no morado de la piel y las hojas espinosas características de sus antepasados silvestres, mientras que estos rasgos se perdieron progresivamente en las demás zonas geográficas.

Estructura del proyecto: de la diversidad global a la precisión genética

Para realizar un análisis genético y característico detallado, el equipo se centró en 368 variedades representativas, incluidos sus ancestros silvestres. Se determinaron sus secuencias genómicas completas y 218 características -incluidas las que son importantes para la agricultura, como la capacidad de la planta para sobrevivir a enfermedades, plagas o sequías, así como la composición del fruto. Los ensayos se realizaron en tres lugares distintos de España, Italia y Turquía.

Se comprobó que algunas características eran similares en todos los lugares. Entre ellas, por ejemplo, la forma típica del fruto o el número de semillas, características que están determinadas principalmente por la genética. Otras características, sin embargo, cambiaban considerablemente en función del entorno, como el tamaño del fruto o la intensidad de determinados colores o aromas. Estas características están muy influidas por el clima y las condiciones locales y son especialmente importantes para la obtención de variedades adaptadas al lugar.

En su trabajo, los investigadores utilizaron secuenciación por nanoporos de última generación. Se trata de una tecnología que analiza fragmentos de ADN ultralargos, lo que permite conocer con gran precisión los genomas. En combinación con técnicas bioinformáticas avanzadas, se identificó un genoma central compuesto por unas 16.300 familias de genes, mientras que se hallaron unas 4.000 familias de genes variables que crean variedades regionales.

"El pangenoma que hemos creado utilizando la tecnología de nanoporos es realmente impresionante", afirma Björn Usadel. "Gracias a la bioinformática inteligente, ahora es posible rastrear incluso características complejas hasta mutaciones individuales del ADN. Este conocimiento nos ayuda a identificar características específicas que hacen que las plantas sean más resistentes, un paso crucial para la mejora genética en condiciones ambientales cambiantes."

Principales hallazgos: de las espinas a la calidad de la fruta

El equipo identificó más de 3.000 asociaciones entre genes y rasgos observables. Estas asociaciones son especialmente claras en el caso de la formación de espinas, que complica la recolección; la resistencia al Fusarium, una enfermedad fúngica que afecta a la productividad de la berenjena; y el contenido de ácidos isoclorogénicos, unos antioxidantes que provocan el pardeamiento de la pulpa del fruto. Los resultados de los análisis de los 215 rasgos restantes se publicarán en un artículo posterior.

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.

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