¿Protección contra la demencia a través del café?

03.03.2026
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Un gran estudio prospectivo de cohortes ha demostrado que el consumo de café y con cafeína podría reducir el riesgo de demencia. Para ello sólo se necesitaban entre 2,5 y 4,5 tazas de café al día. Según la Sociedad Neurológica Alemana, sin duda existen explicaciones plausibles para este efecto observado, aunque la sociedad especializada también subraya que no se trata de datos aleatorios controlados, sino de un estudio observacional.

La hipótesis subyacente del estudio actual era que el consumo de café o té con cafeína se asocia con un menor riesgo de demencia y una mejor función cognitiva. Se analizaron datos del "Nurses' Health Study" (NHS) y del "Health Professionals Follow-up Study" (HPFS), en los que se ha realizado un seguimiento prospectivo de los participantes durante 43 años. Durante este periodo, se realizaron repetidas encuestas sobre hábitos alimentarios y estado cognitivo (subjetivo y objetivo), incluidos exámenes para detectar demencia. "Esto por sí solo diferencia al nuevo estudio de otros en los que los hábitos dietéticos sólo se registraron al principio y que a menudo sólo tuvieron un breve periodo de seguimiento", explica el Secretario General de la DGN, el Prof. Dr. Peter Berlit. Los pacientes también se seleccionaron con el cuidado necesario: no sólo se excluyó a las personas con enfermedades previas como tumores, Parkinson o demencia, sino también a las que facilitaron información poco creíble sobre su ingesta diaria de calorías y, por tanto, resultaron poco fiables a la hora de documentar sus hábitos alimentarios en los cuestionarios.

Se incluyeron en el análisis un total de 86.606 participantes femeninos de la cohorte del NHS y 45.215 participantes masculinos de la cohorte del HPFS. De las 131.821 personas, 11.033 desarrollaron demencia durante el seguimiento. Los participantes en el estudio se dividieron en cuantiles según su consumo de café y luego se analizaron estadísticamente para determinar qué cuantil se asociaba con la menor incidencia de demencia. Se utilizaron dos modelos multivariantes para garantizar la solidez de los datos. El modelo 1 ajustó la influencia de las características demográficas, los antecedentes familiares y la ingesta energética total (esta última para tener en cuenta las diferencias en el tamaño corporal y la eficiencia metabólica, entre otras). El modelo 2 se ajustó por factores de estilo de vida, calidad de la dieta, factores sociales y comorbilidades clínicas.

En el cuartil superior, las mujeres consumían una media de 4,5 tazas al día (1 taza se definió como 237 ml de café o té con cafeína) y los hombres 2,5 tazas al día. En el cuartil más bajo no se consumía café ni té, en el segundo cuartil 0,43 tazas (mujeres y hombres) y en el tercer cuartil 2,5 tazas (mujeres) y 1,25 tazas (hombres).

Los resultados mostraron que un mayor consumo de café se asociaba a un riesgo significativamente menor de demencia (141 frente a 330 casos por 100.000 personas-año al comparar el cuarto cuartil [el más alto] con el primer cuartil [el más bajo]; esto corresponde a una hazard ratio (HR) de 0,82 [IC 95%, 0,76 a 0,89]). También hubo una menor prevalencia de deterioro cognitivo subjetivo (7,8% frente a 9,5%; HR 0,85 [IC 95%, 0,78 a 0,93]). "Esto significa que los que bebían café con cafeína podían reducir su riesgo de demencia en un 18%, lo que sin duda sería un efecto significativo", subraya la Prof. Berlit. En cambio, las bebidas sin cafeína (café o té) no tuvieron ningún efecto protector.

Pero, ¿es plausible tal efecto? ¿Qué explicaciones hay para un posible efecto protector del café contra la demencia? Según los autores, podría deberse a varios mecanismos:

  • La cafeína reduce los depósitos de beta-amiloide (Aβ) en el cerebro. Estudios experimentales han demostrado que la cafeína reduce los niveles de Aβ, suprime la actividad de la β- y γ-secretasa, mejora la plasticidad neuronal y estimula la función mitocondrial y otras vías de señalización.
  • Además, la cafeína puede disminuir las citoquinas proinflamatorias en el cerebro y reducir la neuroinflamación como motor del deterioro cognitivo. Además de cafeína, el café y el té también contienen compuestos bioactivos como polifenoles, ácido clorogénico y catequinas, que reducen el estrés oxidativo y mejoran la función cerebrovascular.
  • La capacidad de la cafeína para mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de diabetes de tipo 2 también podría contribuir a su efecto protector sobre la salud cognitiva.

Los resultados del estudio son, por tanto, fisiológicamente plausibles, subraya la profesora Berlit. "Sin embargo, sólo se trata de datos observacionales, aunque el estudio sea de muy alta calidad".

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Alemán se puede encontrar aquí.

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