Los edulcorantes saben mejor cuando se espera azúcar

Las expectativas alteran el sabor de los edulcorantes en el cerebro

04.03.2026
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Elena Mainetto, de la Universidad de Radboud, Margaret Westwater, de la Universidad de Oxford, y sus colegas de la Universidad de Cambridge estudiaron si podían cambiar la forma en que la gente disfruta de las bebidas que contienen azúcar o edulcorantes artificiales manipulando las expectativas previas sobre las bebidas. Este trabajo se publica en JNeurosci.

Los investigadores examinaron a 99 adultos sanos de 24 años de edad de media, seleccionando a aquellos con percepciones similares sobre el azúcar y los edulcorantes artificiales. A la mayoría de los participantes les gustaban los edulcorantes artificiales tanto como el azúcar, pero los investigadores descubrieron que podían alterar el sabor de las bebidas manipulando sus expectativas. Cuando los participantes creían falsamente que estaban tomando una bebida con edulcorantes artificiales, disfrutaban menos de las bebidas con azúcar. Por el contrario, cuando las personas esperaban falsamente que las bebidas contuvieran azúcar, esta expectativa aumentaba su disfrute de los edulcorantes artificiales, lo que coincidía con una mayor activación de un área cerebral relacionada con la recompensa. Dice Westwater: "Esto podría significar que esta zona cerebral, el mesencéfalo dopaminérgico, procesa el aumento de nutrientes o calorías de los sabores dulces, lo que apoya los trabajos en roedores que demuestran que esta región cerebral es importante para la búsqueda de azúcar."

Según los investigadores, este trabajo subraya la importancia de la expectación en los correlatos tanto conductuales como neuronales del procesamiento del sabor dulce. Westwater explica las posibles implicaciones para las intervenciones dietéticas: "Si insistimos en que las alternativas alimentarias más sanas son 'ricas en nutrientes' o tienen 'un mínimo de azúcares añadidos', podemos crear expectativas más positivas que si utilizamos términos como 'dieta' o 'bajo en calorías'. Esto puede ayudar a la gente a alinear sus elecciones alimentarias con la preferencia del cerebro por las calorías, a la vez que apoya el cambio de comportamiento." Aunque Westwater reconoce que esta información no es nueva en un sentido clínico, espera que las conclusiones de este estudio configuren la forma en que los investigadores neurocientíficos analizan la dieta y los hábitos alimentarios.

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.

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