Ajo silvestre: cuidado con la confusión

Los dobles tóxicos del ajo silvestre pueden tener consecuencias mortales si se comen

12.03.2026
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El ajo silvestre es una planta silvestre que se ha hecho cada vez más popular en la cocina en los últimos años. Sus hojas frescas son idóneas como ingrediente para quark de hierbas, sopas, salsas o ensaladas. Debido a la gran popularidad de esta planta condimentaria, cada vez más gente se adentra en el bosque para recolectar ellos mismos la sabrosa planta del puerro. Para muchos, la temporada del ajo silvestre comienza cuando los días primaverales de abril se vuelven más soleados y cálidos y las plantas desprenden su característico aroma. "El olor a ajo es un rasgo distintivo típico del ajo silvestre. Sin embargo, los recolectores suelen confundirlo con otras plantas venenosas parecidas, como el lirio de los valles o el azafrán de otoño", explica el Dr. Yuri Bruinen de Bruin, jefe del grupo de especialistas del Registro Nacional de Venenos. Tales confusiones provocan a menudo casos de envenenamiento, algunos de ellos mortales.

El ajo silvestre (Allium ursinum), también conocido como ajo de monte, crece en bosques caducifolios y mixtos ricos en hierbas, sombreados y ricos en nutrientes, así como en parques y bosques de ribera. En primavera, de los pequeños bulbos brotan dos exuberantes hojas verdes en forma de lanceta, que pueden utilizarse en la cocina. Sin embargo, las hojas jóvenes se parecen a las del venenoso lirio de los valles (Convallaria majalis) y al muy venenoso azafrán de otoño (Colchicum autumnale). Muchos años de documentación de los Centros de Información Toxicológica (GIZ) y del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR) demuestran que la confusión provoca repetidamente efectos nocivos para la salud, a veces con graves consecuencias. Precisamente en abril y mayo aumentan los casos de intoxicación en toda Europa, sobre todo en Austria, Suiza y Croacia, pero también en Alemania.

Por ello, el BfR aconseja abstenerse de consumir ajos silvestres en caso de duda. Para distinguir el ajo silvestre de otros parecidos venenosos, suele bastar con frotar un trozo de hoja entre los dedos. Si esto no revela el olor a ajo típico del ajo silvestre, es mejor dejar la hierba por ahí y lavarse bien las manos inmediatamente. Pero incluso esta prueba no está exenta de riesgos: si aún queda en las manos el olor a puerro de una muestra anterior, el resultado puede ser falso. Por ello, los recolectores de ajo silvestre deben conocer bien la planta y todas sus características para poder distinguirla de las plantas venenosas.

Sin embargo, existe una forma de evitar el riesgo de intoxicación sin tener que prescindir del ajo silvestre. Cada vez son más los mercados de alimentación que ofrecen ajos silvestres procedentes de cultivos controlados. También es posible comprar plantas en tiendas especializadas o cultivarlas uno mismo en el alféizar de la ventana o en el jardín.

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Alemán se puede encontrar aquí.

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