¿Menos hambre, más problemas medioambientales?

Un estudio investiga la relación entre salud humana y sostenibilidad

06.05.2026
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En el África subsahariana, muchas personas sufren desnutrición o malnutrición. Un nuevo estudio de las Universidades de Bonn y Ghana muestra cómo el aumento de los ingresos y la urbanización están influyendo en las pautas alimentarias de las poblaciones locales. Según éste, los segmentos más ricos de los países africanos comen cada vez más como los habitantes de los países industrializados occidentales. Aunque esto mejora su suministro de nutrientes importantes, también tiene un mayor impacto negativo en el medio ambiente. El estudio también analiza cómo se puede minimizar este daño medioambiental. Se ha publicado en la revista "Sustainable Production and Consumption".

Un tercio de los gases de efecto invernadero emitidos en el mundo son atribuibles a la producción y el consumo de alimentos. Por tanto, lo que comemos y bebemos contribuye de forma significativa al calentamiento global. Especialmente en los países industrializados occidentales, los patrones dietéticos típicos están poniendo en peligro el clima y el medio ambiente. "Sin embargo, el impacto medioambiental es mucho menor en los países al sur del Sáhara", subraya el Prof. Dr. Matin Qaim, del Centro de Investigación para el Desarrollo (ZEF) de la Universidad de Bonn.

Esto se debe principalmente a dos puntos, como demuestra el estudio actual: En primer lugar, muchas personas en África simplemente comen menos porque no pueden permitírselo. En segundo lugar, los alimentos de origen animal, como la carne, los huevos y la leche, se incluyen en su dieta relativamente poco. La producción de estos productos es especialmente perjudicial para el medio ambiente. Al mismo tiempo, sin embargo, los productos de origen animal son una rica fuente de proteínas y otros nutrientes. Si se consumen en mayores cantidades, esto puede influir positivamente en el estado nutricional.

Datos nutricionales de 18.000 hogares evaluados

Los investigadores basaron su análisis en datos nutricionales de casi 18.000 hogares de Ghana, Etiopía y Nigeria. También incluyeron información sobre los ingresos de los hogares y sobre si vivían en una zona urbana o rural. "Llevamos a cabo lo que se conoce como una evaluación del ciclo de vida de cada alimento consumido", explica la Dra. Juliana Minetto Gellert Paris, colega de Qaim y autora principal del estudio.

Para ello, se intentó determinar con la mayor precisión posible qué impacto tiene la producción de un alimento en el medio ambiente: ¿Cuánta tierra se necesita para el cultivo? ¿Cuánto fertilizante se utiliza? ¿Qué proporción se echa a perder porque no llega al mercado con suficiente rapidez? ¿Qué longitud tienen las rutas de transporte y cuánto combustible se necesita para ello? "Utilizando todos estos factores, es posible calcular, por ejemplo, qué cantidad de gases de efecto invernadero se genera durante la producción de un litro de leche o un kilo de harina de maíz o mandioca", dice Gellert Paris.

Las rentas altas consumen alimentos similares a los occidentales

Hasta ahora, los análisis de este tipo se referían casi exclusivamente a los países industrializados. Sin embargo, los cereales producidos en Ghana tienen un impacto medioambiental diferente al de los cereales procedentes de Alemania. Las condiciones de producción difieren notablemente, por lo que no cabe suponer los mismos efectos medioambientales. No obstante, hasta ahora se carecía en gran medida de cifras fiables para el África subsahariana. El presente estudio cambia esta situación. Por primera vez, ofrece una visión en profundidad de la huella medioambiental de los patrones alimentarios en esta región.

Para muchos habitantes del África subsahariana, la carne, los huevos y la leche son un lujo que rara vez pueden permitirse. Sin embargo, esto no ocurre con las personas de ingresos altos, como muestran los datos: Por término medio, sus dietas son similares a las de los habitantes de los países industrializados occidentales, con muchos más productos animales, pero también muchos más alimentos procesados. Su consumo de refrescos, zumos de fruta, café y té también era considerablemente mayor que el de los encuestados más pobres. "Se observa una tendencia similar entre quienes viven en zonas urbanas", afirma Qaim, que también es miembro del Área de Investigación Transdisciplinar (TRA) 'Futuros Sostenibles' y del Clúster de Excelencia 'PhenoRob'. "Esto se aplica incluso a quienes no ganan tanto".

Pedir a la gente que deje la carne sería arrogante y cínico

El aumento de los ingresos y la urbanización están provocando así un cambio en los patrones alimentarios del África subsahariana. "Hasta cierto nivel, esto es positivo", explica Gellert Paris: "El aumento del consumo de productos animales, en particular, conduce a un mejor suministro de nutrientes importantes". Sin embargo, esto sólo es válido hasta cierto punto: Demasiada carne no sólo perjudica al medio ambiente, sino también a la salud humana.

Alrededor de 1.300 millones de personas viven actualmente en países al sur del Sáhara. Es probable que en 2050 haya el doble. "Abastecerlos a todos con alimentos de alta calidad es un objetivo urgente", subraya el investigador. "Aunque para ello haya que aumentar la producción de productos de origen animal. Teniendo en cuenta que los niveles de desnutrición siguen siendo elevados, sería arrogante y cínico esperar que sus habitantes se hicieran vegetarianos en beneficio del medio ambiente."

Más impactos medioambientales negativos

En general, es de esperar que aumenten los impactos medioambientales negativos de los sistemas alimentarios en el África subsahariana. No obstante, los investigadores creen que estos impactos pueden limitarse, por ejemplo aumentando el rendimiento de los cultivos en la agricultura. Cuanta menos tierra se necesite para producir una determinada cantidad de alimentos, menor será el daño medioambiental. También es importante minimizar las pérdidas. En la actualidad, parte de los productos se echan a perder antes de llegar al plato, por ejemplo, por falta de medios para refrigerarlos.

"Gracias a los avances tecnológicos, al menos pueden reducirse las consecuencias medioambientales", afirma Qaim. "Junto a esto, sin embargo, los responsables políticos deberían intentar evitar que nuestro actual estilo de vida occidental se extienda a los países africanos mediante campañas educativas. Al fin y al cabo, no somos un buen modelo de sostenibilidad".

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.

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