Reforma de las tarifas de red: el sector alimentario exige condiciones justas para la electrificación
17 asociaciones advierten sobre los incentivos erróneos y presentan un catálogo conjunto de requisitos para un sistema de tarifas de red que favorezca la inversión
La alianza de asociaciones advierte sobre los incentivos erróneos en la reforma y presenta un catálogo conjunto de requisitos para las nuevas tarifas de red.
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La Alianza de Asociaciones de la Industria Alimentaria de Alto Consumo Energético, una agrupación de 17 asociaciones empresariales, insta a la prudencia en la reforma del sistema general de tarifas de red eléctrica (AgNes). Los incentivos regulatorios erróneos ponen en peligro las inversiones necesarias en electrificación, autoabastecimiento y flexibilidad de las empresas. En un documento de posición conjunto, la alianza reclama un sistema de tarifas de red que recompense la contribución real a la red y trate de forma justa a las pymes.
«La reforma de las tarifas de red no es solo una decisión clave en materia de política energética, sino también de política industrial y de suministro. Quien defienda políticamente la electrificación no debe, al mismo tiempo, frenar a las empresas a través de las tarifas de red. La reforma debe incentivar las inversiones en tecnologías respetuosas con el clima y recompensar de forma específica las conductas que benefician a la red. Solo así se podrán reforzar por igual la competitividad, la seguridad del suministro y la protección del clima», explica el Dr. Bernhard J. Simon, presidente de la Federación Alemana de la Industria Alimentaria.
Las seis reivindicaciones fundamentales de la alianza de asociaciones son las siguientes:
- No a los umbrales de consumo rígidos: la alianza rechaza rotundamente la idea de limitar el acceso a las disposiciones transitorias a un consumo mínimo de 10 GWh/año. Esto excluiría a las pymes de ayudas esenciales.
- Un modelo de dos pilares viable en la práctica para la flexibilidad: las propuestas presentadas hasta ahora no tienen en cuenta la diversidad de los procesos industriales. La alianza exige un modelo con dos opciones de acreditación: se necesita tanto una «flexibilidad certificada» para las empresas con menor flexibilidad de proceso desde el punto de vista técnico, como un acceso sin trabas burocráticas a «tarifas de red flexibles» en caso de reacción directa a las señales de la red. Además, el desplazamiento de la carga, la conexión de carga y la inyección de electricidad deben reconocerse como servicios equivalentes que benefician a la red.
- Garantizar el autoabastecimiento y las instalaciones híbridas: las inversionesexistentes en instalaciones de autogeneración de alta eficiencia (fotovoltaica, cogeneración), así como en soluciones de almacenamiento, deben gozar de protección de los derechos adquiridos. Además, los volúmenes de electricidad que se flexibilizan en beneficio de la red mediante sistemas «power-to-heat» e híbridos deben quedar exentos de forma específica de las tarifas de red.
- Seguridad en la planificación mediante plazos de transición fiables: los ciclos de inversiónindustrial abarcan períodos de hasta veinte años. Se necesita un plazo de transición fiable de diez años para todos los usuarios actuales de los regímenes de carga banda y de atipicidad, sin límites discriminatorios en gWh.
- Mantenimiento de la agrupación industrial: en emplazamientos interconectados complejos, es imprescindible mantener y seguir desarrollando la valoración conjunta, a efectos de las tarifas de red, de varios puntos de entrega.
- Listas de precios provisionales obligatorias: No se deben llevar a cabo cambiosprofundos sin una base de datos sólida. Los gestores de red deben presentar, aún en 2026, listas de precios provisionales fiables para dar a conocer de forma transparente las consecuencias financieras antes de tomar una decisión definitiva.
«Especialmente en lo que respecta al calor de proceso, contamos con un gran potencial de flexibilización en la industria alimentaria, que consume mucha energía. Las tarifas de red pueden suponer un incentivo para invertir en instalaciones híbridas y en sistemas de almacenamiento térmico. De este modo, nuestras empresas podrán alternar de forma flexible entre el gas y la electricidad, contribuyendo así de manera significativa a la estabilidad de la red y a la reducción de las tarifas de red. «¡Somos socios sólidos de la transición energética!», subraya la presidenta de OVID, Jaana Kleinschmit von Lengefeld. «Este potencial debe fomentarse y no debe verse bloqueado por nuevos obstáculos ni por tarifas de red inadecuadas».
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