La mayoría de los profesionales sanitarios considera que las directrices nutricionales nacionales son insuficientes
Un estudio realizado con 118 expertos de seis continentes revela que las legumbres están infrarrepresentadas, mientras que la carne y la leche están sobrerrepresentadas.
En todos los continentes, los profesionales se enfrentan a obstáculos similares a la hora de aplicar las directrices nutricionales nacionales, según las conclusiones de un nuevo estudio de la Universidad de Gotinga, la Universidad de Fulda y la organización nutricional ProVeg, publicado en la revista científica revisada por pares *Current Developments in Nutrition*.1 El equipo de autores, dirigido por Anna-Lena Klapp, ha llevado a cabo, además de 20 entrevistas cualitativas en seis continentes, una encuesta cuantitativa a nivel mundial entre 118 expertos. Su conclusión general: las recomendaciones nutricionales nacionales van a la zaga de los avances científicos, dan demasiada importancia a la carne y a la leche y descuidan las alternativas vegetales saludables.
Las directrices nutricionales, como las de la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE), ofrecen recomendaciones al público y respaldan las políticas nacionales en los ámbitos de la nutrición, la salud y la educación. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de 100 países de todo el mundo han promulgado directrices nacionales que abarcan alrededor del 90 % de la población mundial.² Los profesionales de la salud y la nutrición trasladan estas directrices a la vida cotidiana de las personas: los dietistas, nutricionistas y médicos las traducen en recomendaciones prácticas concretas para sus pacientes. En consecuencia, los profesionales encuestados expresaron expectativas claras.
¿Alejadas de las necesidades?
Más de uno de cada dos profesionales de la salud en todo el mundo (el 57,6 %) considera que sus directrices nacionales son solo moderadamente útiles o poco útiles para fomentar una elección alimentaria saludable y sostenible. Los expertos de países de renta alta, como Alemania, se muestran especialmente críticos.
Sobre todo las legumbres (62,7 %), pero también las alternativas vegetales a la leche (47,5 %) y los frutos secos y semillas (42,4 %) están infrarrepresentados, según los encuestados, en las recomendaciones oficiales. Por el contrario, la mayoría de los profesionales sanitarios considera que los productos lácteos tradicionales (65,3 %) y la carne (60,2 %) están sobrerrepresentados. Más de cuatro de cada cinco profesionales abogan por la inclusión de alternativas vegetales a la carne, la leche y los productos lácteos, junto con consejos para una elección saludable de los productos, como la recomendación de un bajo contenido en sal y azúcar.3 4 5
En la mayoría de los países del mundo existe una brecha significativa entre las directrices nutricionales nacionales y la alimentación de la población. Es muy habitual un consumo excesivo de carne y uno demasiado bajo de verduras. En Alemania, el consumo medio de carne per cápita es de 54,9 kilogramos al año.6 La DGE recomienda menos de un tercio de esta cantidad.7
El dilema del asesoramiento en la práctica
Las críticas de los encuestados van aún más allá: en las entrevistas, los médicos participantes señalaron de forma unánime la falta de formación nutricional durante la carrera. Un médico de Alemania resumió este déficit de la siguiente manera: «No tenemos una asignatura específica sobre nutrición en la carrera de Medicina. [R]ecuerdo que quizá se oyera alguna vez la palabra DGE, pero no recuerdo haber adquirido conocimientos sustanciales sobre alimentación saludable». Y, sin embargo, para muchas personas, los médicos son el primer punto de contacto en cuestiones nutricionales.
Además, para la práctica del asesoramiento, los profesionales desean una colaboración más estrecha entre las instituciones sanitarias y las dedicadas a la nutrición. «No considero en absoluto a la Sociedad Alemana de Nutrición como una parte interesada en el ámbito de la medicina, y eso sería importante», señala un médico de Alemania. «Tenemos una asociación profesional dedicada a la alimentación saludable, cuyos folletos deberían estar disponibles en las salas de los hospitales, al igual que los de la compañía ferroviaria [...]. ¿Por qué no hay allí folletos de la DGE? Me gustaría que hubiera una colaboración un poco más proactiva».
Diseño de sistemas en lugar de responsabilidad individual
Los expertos no atribuyen la responsabilidad de los hábitos alimenticios diarios únicamente al individuo, sino que responsabilizan a la política y a las condiciones de la vida cotidiana. Casi dos de cada tres encuestados (el 65,3 %) reclaman una reducción de los precios de los alimentos saludables y sostenibles, por ejemplo, mediante desgravaciones fiscales o subvenciones. Además, el 47,5 % afirmó que las directrices nutricionales deberían incluir información sobre una alimentación saludable y sostenible para los bolsillos más modestos.
«Hay muchísimas medidas que la gente pide en las encuestas: una restauración colectiva saludable, regulaciones o cambios en los impuestos y, en general, entornos alimentarios más saludables», subrayó un médico alemán en una entrevista. «Los políticos siempre prestan atención a las encuestas [...] excepto en el ámbito de la alimentación». No obstante, el médico percibe un impulso: «Tengo la sensación de que ahora mismo hay mucho impulso en este tema».
Una comida escolar saludable que cumpla con las normas establecidas se considera, en los círculos especializados, una palanca clave. En cinco estados federados alemanes —Berlín, Bremen, Hamburgo, Sarre y Turingia— el cumplimiento de las directrices de la DGE para la alimentación escolar está regulado de forma vinculante. Algo más de dos quintas partes de los profesionales encuestados (el 42,4 %) reclaman normas nutricionales nacionales obligatorias en los comedores públicos: en colegios, guarderías y hospitales.
Elaboración transparente de las directrices
Un estudio anterior, dirigido por Anna-Lena Klapp, había constatado en 2022 que las directrices nacionales en los países donde la producción cárnica representa una gran parte del producto interior bruto incluyen con menos frecuencia opciones vegetales. Asimismo, el 83 % de los profesionales encuestados considera que la influencia de la industria supone un obstáculo para la aplicación de directrices saludables. El 99,1 % de ellos exige un proceso de elaboración absolutamente transparente. Un médico alemán valoró positivamente que la DGE haya involucrado a expertos en la reciente revisión de sus recomendaciones en el marco de un proceso de consulta abierto. Al mismo tiempo, subrayó que un proceso transparente debe estar «libre de intereses económicos y políticos».
Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Alemán se puede encontrar aquí.