620 francos acaban en la basura: esa es la cantidad de alimentos que los suizos desperdician cada año
Con motivo de la Semana Nacional contra el Desperdicio Alimentario, Too Good To Go muestra cómo los pequeños hábitos pueden reducir el desperdicio en el hogar
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Con motivo de la Semana Nacional contra el Desperdicio Alimentario, que se celebra del 12 al 20 de septiembre, Too Good To Go muestra cómo se puede reducir el desperdicio alimentario con hábitos sencillos y por qué, según los cálculos, cada año acaba en la basura una cantidad equivalente a más de un presupuesto mensual medio destinado a la compra de alimentos.
El pan del día anterior, un yogur que ha superado la fecha de consumo preferente o verduras que se han olvidado en la nevera: lo que, por sí solo, parece poco, se va acumulando a lo largo del año. Según datos de Too Good To Go, en Suiza se desperdician alimentos por valor de unos 620 francos por persona.[1] A modo de comparación: Budgetberatung Schweiz calcula que una persona que vive sola gasta entre 370 y 500 francos al mes en alimentos y bebidas no alcohólicas. Así pues, en términos aritméticos, cada año acaba en la basura más de lo que cuesta un presupuesto mensual medio destinado a la alimentación.[2]
Con motivo de la Semana Nacional contra el Desperdicio Alimentario, que se celebra del 12 al 20 de septiembre de 2026, Too Good To Go llama la atención sobre el potencial que encierra un uso más consciente de los alimentos, tanto para el medio ambiente como para el propio presupuesto.
Suiza aún está muy lejos del objetivo de reducción del desperdicio alimentario
En Suiza siguen produciéndose anualmente alrededor de 2,8 millones de toneladas de pérdidas alimentarias a lo largo de toda la cadena de valor, lo que equivale a unos 310 kilogramos de pérdidas evitables por persona y año.[3]
Para 2025, las pérdidas evitables de alimentos deberían reducirse en un 25 % con respecto a 2017. De hecho, las pérdidas de alimentos per cápita solo se redujeron en torno a un 5 % durante este periodo.[4] El objetivo a largo plazo sigue siendo ambicioso: para 2030, Suiza pretende reducir a la mitad las pérdidas alimentarias evitables con respecto a 2017.[5]
Si bien las empresas del sector minorista y de la restauración, que registran sistemáticamente sus pérdidas, están logrando avances, el Consejo Federal considera que es necesario seguir actuando en el ámbito de los hogares particulares. [6]
El desperdicio alimentario suele empezar con pequeñas decisiones
En los hogares, las pérdidas alimentarias se producen, por ejemplo, cuando se compra en exceso, se olvida lo que ya se tiene o se desechan precipitadamente alimentos que aún son aptos para el consumo. Por lo tanto, un manejo más consciente comienza ya en la planificación de la compra y se extiende hasta el almacenamiento y el aprovechamiento de los alimentos.
«Reducir el desperdicio alimentario no tiene por qué ser complicado. Son las decisiones cotidianas las que, en conjunto, marcan la diferencia. Si compramos alimentos de forma más consciente, los aprovechamos durante más tiempo y recuperamos los excedentes, se conserva una mayor parte de lo que ya se ha producido», afirma Georg Strasser-Müller, director nacional de Too Good To Go en Suiza y Austria.
Cuatro hábitos sencillos contra el desperdicio alimentario en el día a día
1. Primero mirar, luego comprar. Antes de ir a comprar, merece la pena echar un vistazo a la nevera y a la despensa. Además, planificar a grandes rasgos las comidas ayuda a comprar solo los alimentos que realmente se necesitan y a evitar duplicidades. 2. Entender correctamente la fecha de consumo preferente. La fecha de consumo preferente garantiza, por parte del fabricante, la calidad del producto hasta la fecha impresa. Sin embargo, los productos suelen conservarse en buen estado durante más tiempo, y el control sensorial —mirar, oler y probar— ayuda a evaluar si aún se pueden consumir. 3. Hacer visibles las sobras. Coloca en la parte delantera de la nevera los alimentos ya abiertos y que deban consumirse pronto, e inclúyelos de forma específica en la planificación. 4. Aprovecha los excedentes. Las panaderías, los restaurantes, los hoteles y los comercios minoristas, incluso con una buena planificación, suelen tener alimentos sobrantes que ya no pueden venderse de forma habitual. A través de Too Good To Go, los consumidores pueden rescatar esos alimentos a un precio reducido.
Cada paso cuenta
El Consejo Federal sigue apostando, también en la segunda fase de su plan de acción contra el desperdicio alimentario, por medidas voluntarias y por una mayor implicación de los distintos actores a lo largo de la cadena de valor alimentaria. Al mismo tiempo, se pretende sensibilizar más a los hogares sobre la pérdida de alimentos.3 La Semana Nacional contra el Desperdicio Alimentario ofrece una ocasión concreta para ello: pone de manifiesto el desperdicio de alimentos y demuestra que los cambios no tienen por qué comenzar necesariamente con grandes medidas políticas o económicas. El manejo de los alimentos en la vida cotidiana de cada uno también puede contribuir a ello.
Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Alemán se puede encontrar aquí.