Elaborar proteínas a partir de gases de efecto invernadero: una alternativa más ecológica y rentable a la agricultura
La proteína microbiana derivada del metano supera en impacto ambiental a la soja y la harina de pescado
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Actualmente, alimentar a la población mundial exige talar vastos bosques para plantar soja o agotar los océanos para obtener harina de pescado. ¿Y si la industria agrícola pudiera prescindir por completo de la granja y el mar, optando en su lugar por elaborar alimentos de alta calidad a partir de un problemático gas de efecto invernadero? Una nueva y rigurosa evaluación del ciclo de vida demuestra que el cultivo de microbios consumidores de metano es mucho más que un concepto experimental: es una realidad altamente lucrativa y ambientalmente superior.
Los autores de esta evaluación son Yanping Liu y Ziyi Yang, de la Universidad de Tecnología Química de Pekín. Su último trabajo, publicado en la revista Carbon Research, compara directamente las proteínas microbianas con los alimentos básicos agrícolas convencionales. El veredicto se inclina claramente a favor del biorreactor frente a la cosecha tradicional.
El equipo de investigación modelizó tres cadenas de suministro distintas: harina de soja, harina de pescado y proteína derivada de bacterias oxidantes del metano (MOB). Los métodos tradicionales conllevaban una carga medioambiental previsiblemente pesada. La producción de soja estaba dominada por una enorme huella de tierra e insumos químicos agrícolas. Por su parte, la industria de la harina de pescado exigía un gran consumo de combustible y causaba graves daños a los ecosistemas marinos.
En cambio, la alternativa bacteriana reescribe por completo el mapa de los recursos.
"Aunque la producción de proteína microbiana es un proceso que consume mucha energía, las compensaciones son increíblemente favorables", indican los datos. Como las bacterias crecen en cubas controladas, el método elimina prácticamente la necesidad de tierra cultivable y agua dulce, con lo que se frena la deforestación y el agotamiento de los recursos marinos asociados al abastecimiento estándar de proteínas.
Métricas clave de la evaluación:
- Ahorro ecológico masivo: El cambio a la proteína MOB reduce el daño global a los ecosistemas en un 88% en relación con el cultivo estándar de soja.
- Cadenas de suministro más sanas: La ruta microbiana reduce en un 41% el impacto negativo sobre la salud humana en comparación con las emisiones y las cargas de procesamiento de la industria de la harina de pescado.
- Ingeniería optimizada: Para perfeccionar el sistema, los investigadores probaron distintas técnicas de purificación del metano. La adsorción por cambio de presión (PSA) demostró ser el método más sólido, reduciendo el agotamiento de recursos en más de un 140% en comparación con las tecnologías de membrana alternativas.
- Dominio financiero: Salvar el medio ambiente no exige sacrificar la cuenta de resultados. El modelo tecnoeconómico reveló que el sistema de proteína MOB generaba el mayor valor neto actual (3,40 millones de dólares) y garantizaba un rendimiento de la inversión dominante del 51% en todos los escenarios probados.
Para los países con escasas tierras de cultivo o costas degradadas, este proceso de elaboración de cerveza bacteriana ofrece un suministro de alimentos seguro e independiente. El exhaustivo análisis de Yanping Liu, Ziyi Yang y sus colegas de la Universidad de Tecnología Química de Pekín ofrece las cifras económicas y medioambientales necesarias para que la proteína microbiana pase de ser una curiosidad de laboratorio a convertirse en la piedra angular del mercado mundial de piensos.
Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.