Los antiparasitarios para animales de pastoreo alteran las cadenas alimentarias entre las plantas y los insectos

La moxidectina llega a las plantas de fresa a través del suelo y las heces, y allí provoca una multiplicación de los pulgones diez veces mayor.

07.08.2026
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Un producto habitual contra los parásitos llega a las plantas y a los insectos a través del suelo, lo que altera el equilibrio ecológico.

Investigadores de la Universidad Christian-Albrechts de Kiel (CAU) y de la Universidad de Tréveris demuestran por primera vez que un antiparasitario muy utilizado para el ganado de pastoreo no solo daña plantas e insectos concretos, sino que altera toda la red de relaciones ecológicas. Se ha estudiado el principio activo moxidectina, presente en el preparado Cydectin®, que los agricultores utilizan con frecuencia para combatir los parásitos en los animales de pastoreo.

Hasta ahora se sabía que los antiparasitarios pueden afectar a especies concretas: por ejemplo, las semillas de plantas típicas de los pastizales modifican su comportamiento de germinación cuando entran en contacto con estos productos. Las larvas de escarabajos y moscas que viven en las heces de los animales de pastoreo tratados presentan menores tasas de supervivencia. Hasta ahora, nadie había investigado cómo estos efectos repercuten en la interacción entre varias especies.

Los ganaderos que crían animales de pastoreo utilizan antiparasitarios para mantener sanos a sus animales y garantizar la rentabilidad de su actividad. Por lo tanto, prescindir de estos productos no suele ser una opción. El preparado estudiado contiene el principio activo moxidectina. Este pertenece al grupo de las lactonas macrocíclicas, que son antiparasitarios de acción prolongada. El organismo de los animales apenas metaboliza el principio activo. Por ello, gran parte de este llega al suelo a través de las heces de los animales tratados, o cuando los agricultores fertilizan sus campos con purín o estiércol seco.

Menos frutos, más pulgones

Para su estudio, los investigadores recrearon una cadena alimentaria en un modelo sencillo. Combinaron tres especies: la fresa de cultivo, el pulgón verde del melocotonero y la mosca sírfida de los bosquecillos. La planta de fresa servía de alimento a ambos insectos. El pulgón se alimentaba de la savia de la planta. La mosca sírfida, en su fase adulta, se alimentaba del polen y el néctar de las flores, mientras que en su fase larvaria se alimentaba de los pulgones. El equipo colocó a los animales y las plantas en pequeñas jaulas a prueba de insectos. La mitad de las jaulas contenía macetas de fresas con tierra tratada con antiparasitarios, mientras que la otra mitad albergaba plantas de control sin tratar. A continuación, los investigadores registraron cuántos frutos producían las plantas, cuántos pulgones aparecían en ellas y cuántos huevos ponían las moscas sírfidas.

Las tres especies reaccionaron al antiparasitario: bajo su influencia, las plantas de fresa produjeron aproximadamente una cuarta parte menos de frutos y los pulgones se multiplicaron diez veces más —aunque solo cuando no había larvas de sírfidos presentes—. Una posible explicación: el antiparasitario debilita las defensas de la planta contra los pulgones. Las moscas sírfidas también reaccionaron: las hembras que visitaban las flores de las plantas tratadas con antiparasitario ponían cuatro veces más huevos. Sin embargo, estos huevos presentaban un tamaño más irregular y, a simple vista, parecían menos vitales. En definitiva, esto podría reducir el éxito reproductivo de los sírfidos.

«Nos sorprendió hasta qué punto un único producto puede alterar la interacción entre la planta y el insecto», afirma el Dr. Andrés García. «Esto demuestra que, a la hora de evaluar los medicamentos veterinarios, no solo debemos tener en cuenta especies concretas, sino también las relaciones ecológicas en su conjunto».

Por el momento, sigue sin estar claro cómo provoca exactamente estos efectos el antiparasitario. Se prevé realizar más estudios para determinar en qué medida contribuyen a estos efectos el principio activo moxidectina, los demás componentes y sus productos de degradación, así como cómo se transmiten a lo largo de la cadena alimentaria. Las autoras del estudio reclaman que, en el futuro, se tengan más en cuenta las complejas relaciones ecológicas entre especies a la hora de investigar el impacto de los medicamentos veterinarios en el medio ambiente.

Andrés García, Tim Diekötter, Jitin Sabu, Laura Olivia Greene, Lilli Kuhtz, Tobias W. Donath y Carsten Eichberg publicaron recientemente sus resultados en la revista especializada *Science of the Total Environment*. El autor principal, Andrés García, llevó a cabo la investigación en el marco de una beca de investigación Georg Forster de la Fundación Alexander von Humboldt.

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Alemán se puede encontrar aquí.

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