Los sistemas alimentarios europeos están bloqueados, pero los investigadores pueden haber encontrado las claves
Cinco principios para hacer avanzar a Europa
El sistema agroalimentario europeo está sometido a fuertes presiones. El cambio climático provoca sequías e inundaciones, y la agricultura ejerce presión sobre la naturaleza, el clima y el medio ambiente. Las enfermedades relacionadas con el estilo de vida están suponiendo una carga cada vez mayor para los sistemas sanitarios. Al mismo tiempo, se espera que la agricultura proporcione alimentos asequibles, medidas contra el cambio climático, biodiversidad y seguridad alimentaria, todo ello a la vez que mantiene la competitividad en un mercado global.
Sobre el papel, las ambiciones son grandes. El Pacto Verde de la UE y los planes climáticos nacionales de los Estados miembros apuntan a una transformación integral. En la práctica, sin embargo, los avances son muy lentos. Muchos de los mismos problemas persisten año tras año.
Esta paradoja es el punto central de un nuevo artículo científico en Nature Food, coordinado a través de una colaboración conjunta entre Jørgen E. Olesen de la Universidad de Aarhus, Bart de Steenhuijsen Piters de Wageningen University & Research, y Sophie Nicklaus del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE), junto con investigadores de varias universidades e instituciones de investigación europeas.
"Existe un amplio consenso sobre la necesidad de cambiar el suministro de alimentos en Europa. Sin embargo, los marcos normativos son muy conservadores, lo que significa que el cambio se produce con demasiada lentitud. Esa tensión es lo que hemos intentado comprender en este estudio", afirma Sophie Nicklaus.
¿Por qué es tan difícil cambiar la forma en que obtenemos nuestros alimentos?
Los investigadores del artículo utilizan el concepto de "bloqueos" para explicar por qué la transformación tropieza una y otra vez con obstáculos. Los bloqueos son mecanismos que se refuerzan a sí mismos y que mantienen a Europa atada a determinadas formas de producir, regular y consumir alimentos, incluso cuando existen argumentos de peso para cambiar de rumbo.
El reto no es la falta de conocimientos o de voluntad de los distintos agentes. Al contrario, muchos agricultores, empresas, consumidores y responsables políticos quieren cambiar. Pero operan en marcos en los que los incentivos, las normativas, las estructuras de mercado y los hábitos tiran en direcciones diferentes y mantienen los sistemas actuales.
Cinco formas en que Europa se encierra en sí misma
El equipo de investigación identifica cinco bloqueos centrales que, en conjunto, frenan la transformación del sistema alimentario de la UE.
1. Política fragmentada y falta de coordinación: Un problema fundamental es que el sector alimentario europeo está regulado de forma fragmentaria. La UE tiene una Política Agrícola Común, pero la dieta, la salud, el medio ambiente, el comercio y el consumo suelen tratarse en silos políticos separados.
El resultado es que las medidas políticas pueden ser contradictorias. Un régimen de subvenciones puede fomentar una producción elevada, mientras las autoridades sanitarias recomiendan al mismo tiempo reducir el consumo de ciertos alimentos. Los objetivos climáticos y medioambientales pueden chocar con las prioridades económicas a corto plazo.
"Si sólo nos fijamos en la agricultura y no en toda la cadena alimentaria, desde el suelo hasta el plato, perdemos coherencia. Ese es un reto estructural fundamental", explica Bart de Steenhuijsen Piters.
2. Comportamientos y hábitos alimentarios difíciles de cambiar: En gran parte de Europa, las dietas se caracterizan por un elevado consumo de alimentos de origen animal y poco saludables. Esto tiene consecuencias para el clima, el medio ambiente y la salud pública.
Incluso cuando los consumidores quieren comer de forma más sana y sostenible, es difícil cambiar de hábitos. El precio, la cultura, la disponibilidad, el marketing y las normas sociales desempeñan un papel importante.
3. 3. Estructuras de mercado y relaciones de poder: El sistema alimentario está organizado en gran medida en torno a la eficiencia, la producción a gran escala y los precios bajos. Esto ha hecho que los alimentos sean asequibles y accesibles, pero también ha encerrado al sector en las vías existentes.
"Cuando se premia la eficiencia a corto plazo, resulta difícil invertir en soluciones que sólo son rentables a largo plazo, como la salud del suelo, la biodiversidad, la estabilidad climática y la salud humana", afirma Jørgen E. Olesen.
4. Costes medioambientales sin etiqueta de precio: Las emisiones de gases de efecto invernadero, la pérdida de biodiversidad y la degradación del suelo y el agua afectan a toda la sociedad, pero rara vez se reflejan en los precios de los alimentos. Esto hace más difícil que las alternativas sostenibles puedan competir.
5. Crisis e imprevisibilidad como nueva normalidad: El cambio climático, la inestabilidad geopolítica y las perturbaciones de los mercados mundiales hacen más vulnerable el suministro de alimentos en Europa. Sin embargo, el sistema sigue optimizándose para ser más eficiente que robusto.
En medio de la complejidad se sitúa una nueva colaboración europea de investigación
Comprender estos bloqueos requiere más de una disciplina. Por eso el artículo Nature Food se ha elaborado en el marco de una nueva alianza europea de investigación que reúne a investigadores de, entre otras instituciones, la Universidad de Aarhus, la Universidad e Investigación de Wageningen (Países Bajos) y el Instituto Nacional de Investigación Agraria, Alimentaria y Medioambiental (INRAE) francés.
Aquí, las ciencias naturales, las ciencias sociales y la investigación sobre nutrición trabajan juntas en torno a una pregunta compartida: ¿Por qué avanza tan lentamente la transformación del suministro alimentario europeo y qué puede cambiar las cosas?
Para elaborar el artículo, 34 investigadores de Dinamarca, Francia y los Países Bajos aportaron evaluaciones sistemáticas de expertos sobre obstáculos y oportunidades en toda la cadena alimentaria, desde el suelo y la producción hasta el consumo y la regulación.
"Lo especial es que no buscamos una única solución técnica. En su lugar, ofrecemos recomendaciones en forma de principios que pueden ser utilizados por muchos actores diferentes, porque los problemas están interconectados", afirma Sophie Nicklaus.
Cinco principios para que Europa avance
Los investigadores no se limitan a describir los problemas tal como los ven hoy. Como novedad, también dan un paso más y proponen soluciones en forma de cinco principios que pueden servir de guía a responsables políticos, empresas y sociedad civil, para que la necesaria transformación del sistema alimentario europeo no se estanque:
- Dar prioridad al acceso a alimentos sanos, sostenibles y asequibles.
- Incluir a todos los actores en los procesos de transformación, también a los que corren el riesgo de salir perdiendo
- Crear procesos y toma de decisiones responsables y transparentes
- Utilizar la diversidad de los sistemas agroalimentarios europeos como punto fuerte.
- Cambiar la mentalidad para centrarse en dar prioridad a los bienes comunes
Del análisis a la acción
El artículo también señala ejemplos en los que los principios ya se están poniendo en práctica: entre ellos, el Acuerdo Tripartito Verde de Dinamarca y diversas asociaciones que promueven dietas más sanas e iniciativas alimentarias de base local en toda Europa.
"No se trata sólo de nuevas tecnologías. Se trata de liderazgo, prioridades y la valentía de trabajar con todo el panorama", afirma Jørgen E. Olesen.
Los próximos pasos incluyen esfuerzos coordinados de investigación para demostrar que la aplicación rigurosa de estos principios es clave para la necesaria transformación de los sistemas agroalimentarios de la UE.
Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.