Comer menos alimentos ricos en proteínas puede perjudicar nuestra función física a medida que envejecemos
Los investigadores han descubierto que consumir menores cantidades de alimentos ricos en proteínas puede afectar negativamente al funcionamiento físico a medida que las personas envejecen, lo que subraya la función vital que desempeñan las proteínas en la conservación de la movilidad y la fuerza muscular en la edad adulta.
En un amplio estudio de cohortes de envejecimiento publicado en la revista Nutrients, los investigadores informan de que los hábitos dietéticos regulares, en particular el consumo de alimentos ricos en proteínas, pueden influir en la capacidad de las personas para moverse y realizar actividades cotidianas en etapas posteriores de la vida.
El estudio fue realizado conjuntamente por un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Sharjah (Emiratos Árabes Unidos), la Universidad de Roskilde (Dinamarca), la Universidad de Helsinki (Finlandia), la Universidad Shifa Tameer-e-Millat (Pakistán), la Universidad Rey Saud bin Abdulaziz de Ciencias de la Salud (Arabia Saudí) y la Universidad Médica de Viena (Austria).
Dirigido por el Dr. Rizwan Qaisar, profesor asociado de fisiología de las células musculares en la Universidad de Sharjah, el equipo de investigación analizó los datos de más de 38.000 adultos mayores de cincuenta años de 27 países europeos. Los datos procedían de la Encuesta sobre Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa. Se realizó un seguimiento de los participantes durante varios años, lo que permitió a los investigadores comparar sus hábitos alimentarios a largo plazo con los cambios en la fuerza física y el funcionamiento diario.
Los resultados del análisis llevaron a los investigadores a creer que los adultos que consumían con frecuencia menores cantidades de alimentos ricos en proteínas, como huevos, legumbres, pescado y pollo, tenían más probabilidades de desarrollar con el tiempo una menor fuerza muscular y mayores dificultades para realizar las actividades cotidianas.
"Los resultados mostraron que las personas con un consumo sistemáticamente bajo de proteínas eran más propensas a tener problemas para caminar distancias cortas, subir escaleras, alcanzar objetos por encima de la cabeza o realizar tareas rutinarias como hacer la compra", afirma el Dr. Qaisar. "Estas asociaciones eran especialmente notables en los adultos mayores, y los patrones diferían algo entre hombres y mujeres".
Baja ingesta de proteínas y deficiencias físicas
Los científicos relacionan las deficiencias funcionales, como la disminución progresiva de la capacidad para realizar tareas cotidianas, como subir escaleras, levantarse de una silla, caminar y mantener el equilibrio, con una consecuencia comúnmente asociada al envejecimiento.
"Movimientos sencillos como andar, levantarse o llevar la compra requieren fuerza muscular, equilibrio y coordinación", explica el Dr. Qaisar. "Cuando la ingesta de proteínas es baja durante periodos prolongados, el organismo puede esforzarse por mantener estos sistemas, lo que aumenta el riesgo de deterioro funcional y pérdida de independencia".
Los autores subrayan que estas limitaciones no sólo disminuyen la independencia y la calidad de vida, sino que también elevan el riesgo de caídas, hospitalización e ingreso en centros de cuidados a largo plazo. "El declive funcional es multifactorial e implica deterioro musculoesquelético, cambios neurológicos y deficiencias nutricionales", señalan.
Es importante destacar que el estudio examinó patrones dietéticos del mundo real en lugar de suplementos o dietas restrictivas. Destaca cómo los alimentos cotidianos, como la leche, el yogur, los huevos, las legumbres, el pescado y las aves de corral, pueden contribuir colectivamente a un envejecimiento más saludable cuando se consumen con regularidad.
Dado que los hábitos dietéticos pueden modificarse, los investigadores subrayan las implicaciones prácticas de sus hallazgos. Identificar a las personas mayores con una ingesta baja de proteínas podría brindar la oportunidad de realizar intervenciones tempranas y de bajo coste dirigidas a preservar la movilidad, la independencia y la calidad de vida en general.
"El declive funcional y la sarcopenia son problemas importantes relacionados con el envejecimiento. Aunque se sabe que la ingesta de proteínas influye en la salud muscular, su impacto longitudinal en la fuerza y la función física a través de la edad y el género sigue siendo poco explorado", escriben. "Evaluamos si la baja ingesta de proteínas se correlaciona con la futura aparición de baja fuerza de prensión de la mano (HGS) y deficiencias físicas en adultos mayores".
Ingesta de proteínas y vida activa e independiente
A medida que la población envejece en todo el mundo, los autores sugieren que prestar atención a factores sencillos del estilo de vida, como la elección rutinaria de alimentos, puede ayudar a retrasar el deterioro físico y favorecer períodos más largos de vida activa e independiente.
Este amplio estudio multinacional de adultos mayores europeos descubrió que una menor ingesta habitual de proteínas se asociaba de forma independiente con mayores probabilidades de reducción de la fuerza de prensión de la mano y de dificultad para realizar actividades relacionadas con la movilidad.
La asociación entre la ingesta de proteínas y la fuerza de prensión de la mano fue mayor en los hombres, mientras que las limitaciones funcionales, como caminar 100 metros, agacharse, arrodillarse, extender el brazo por encima de los hombros y hacer la compra, fueron más frecuentes entre las mujeres. "Estos resultados indican una asociación entre la ingesta habitual de proteínas y los cambios a corto plazo", señalaron los autores.
El Dr. Qaisar hizo hincapié en que las proteínas no sólo son importantes para los atletas que quieren desarrollar músculo. Más bien, la ingesta constante de fuentes dietéticas comunes desempeña un papel crucial en el mantenimiento de la fuerza y la capacidad de realizar actividades cotidianas, sobre todo con la edad.
"En conjunto, este estudio demuestra que una menor ingesta habitual de proteínas se asocia con una mayor probabilidad de debilidad muscular incidente a corto plazo y dificultades funcionales entre los adultos mayores europeos", concluyen los autores. "Estos hallazgos sugieren que la ingesta habitual de proteínas puede contribuir a mantener la función física en poblaciones que envejecen".
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Publicación original
Rizwan Qaisar, M. Azhar Hussain, Salma Naheed, Khalid Saeed, Asima Karim, Firdos Ahmad, Sandra Haider, Maha H. Alhussain, Shaea A. Alkahtani; "Low Protein Intake Is Associated with the Risk of Functional Impairment in Older Adults in an Age- and Gender-Specific Manner: A SHARE-Based Study"; Nutrients, Volume 18, 2026-3-26