BEET-Protect busca nuevos métodos para mantener a la chicharra del carrizo alejada de la remolacha azucarera

La industria azucarera apoya el proyecto con casi 940.000 euros hasta 2028

08.08.2025
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La remolacha azucarera y su cultivo doméstico están actualmente amenazados por dos bacterias. Los dos patógenos (Candidatus Arsenophonus phytopathogenicus y Candidatus Phytoplasma solani) utilizan la cigarra del carrizo como taxi y su actividad chupadora como punto de entrada para infectar las plantas. La hasta ahora inofensiva cigarra (Pentastiridius leporinus) lleva cinco años avanzando por las zonas de cultivo de remolacha azucarera. La cigarra ya no sólo se interesa por la remolacha. También puede desarrollarse en las patatas, desde el huevo hasta el insecto adulto, pasando por los estadios de ninfa. La bacteria transportada se ha detectado también en hortalizas como la remolacha y la cebolla, lo que sugiere que la cigarra también succiona estos cultivos.

Se están buscando febrilmente nuevos métodos para impedir específicamente que el insecto dañino se reproduzca y se propague o para mantenerlo alejado de las plantas a fin de evitar la infección con la bacteria. Aquí es donde entra en juego el nuevo proyecto de investigación BEET-Protect, que se ha puesto en marcha en el Instituto Julius Kühn de Dossenheim. La atención se centra en los llamados infoquímicos, que son sustancias volátiles emitidas por plantas e insectos. Las plantas reaccionan a la infestación de organismos nocivos emitiendo olores disuasorios. A su vez, los insectos se comunican entre sí mediante sustancias infoquímicas, por ejemplo para aparearse, y también se sienten atraídos por las plantas mediante señales olfativas. Tampoco es raro que una infección por virus y bacterias que dependen del transporte por insectos modifique el ramillete de olores de una planta para atraer a estos insectos taxis. El proyecto BEET pretende ahora aclarar qué sustancias infoquímicas intervienen en la interacción entre la remolacha azucarera, la cigarra carricera y las bacterias.

El proyecto de investigación, financiado por la Asociación Alemana de la Industria Azucarera (VdZ), pretende profundizar en la comunicación química y el comportamiento chupador de la cigarra. "Perseguimos un enfoque en varias fases para evitar que tanto los insectos adultos, muy móviles y dispuestos a aparearse, como las ninfas jóvenes, que se desarrollan en las raíces, succionen la planta", explica el Prof. Dr. Jürgen Gross, que coordina el proyecto en el Instituto Julius Kühn de Dossenheim. El trabajo en dos subproyectos sienta así las bases para una regulación respetuosa con el medio ambiente de la cigarra del carrizo y, en un sentido más amplio, para nuevas estrategias de control en la producción de remolacha azucarera.

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Alemán se puede encontrar aquí.

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